Casa Pueblo no es una marca que llegó para vender empanadas de moda. Es un negocio familiar que lleva 45 años haciendo, de la misma forma, lo que mejor sabe hacer.
Casa Pueblo abrió sus puertas en 1981 en Quilmes. Desde entonces, generación tras generación, la receta no cambió: empanadas hechas a mano, con el repulgue de siempre y el relleno que se cocina igual que el primer día.
Mientras el barrio creció y cambió alrededor, en Casa Pueblo se siguió amasando empanada por empanada. No hay fábrica ni producción en serie: cada pedido se arma como si fuera el único del día.
El menú creció —hoy hay más de 30 sabores de empanadas, ensaladas, viandas, tartas y catering para eventos— pero la forma de trabajar sigue siendo la de un negocio de barrio: se atiende a cada cliente, se arma cada pedido a medida y se cumple lo que se promete.
Hecho a mano. Nada de producción industrial: cada empanada se arma y se cierra a mano, en el local.
De Quilmes, para Quilmes. 45 años en el mismo barrio, conociendo a los mismos vecinos que hoy siguen pidiendo.
Negocio familiar. No hay inversores ni franquicias: hay una familia que sigue al frente del mostrador.